ANUNCIO 1

“Zuen aurretik joango da Galileara; han ikusiko duzue" "Él va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis"

domingo, 28 de octubre de 2007

Comienzo de curso



No son trovadores, embaucadores ni soñadores.
No hablan por hablar.
Pero sus voces siguen resonando hoy.
Algo ocurrió en Jerusalén.
Y en tantas otras Jerusalenes de nuestro mundo.
Algo tan especial que hizo que el pánico se convirtiera en coraje, el dolor en dicha, la derrota en triunfo.
Son los testigos de la VIDA.
Testigos de una presencia que inflama los corazones.
Portavoces de una forma de ser y de vivir que atraviesa la muerte.
Son los testigos que, con su vida entregada de mil maneras y en muchos tiempos y lugares, nos abren los ojos, nos inquietan y cautivan…
Como aquellas primeras mujeres.
Como tantos otros después.
Y cuando les vemos y les escuchamos, aflora la esperanza.


El sábado 27 de octubre tuvo lugar la celebración de inicio de curso de nuestra UP en el templo de la parroquia de Covadonga. En todo momento estuvo presente el acento generacional del PDE para este curso "Txiki eta haundi Emauserako bidean-Pequeños y mayores en el camino de Emáus". Era la primera vez que se convocaba una única eucaristía para toda la Unidad Pastoral y, vista la asistencia plural de gente ( de las parroquias , de los colegios, de las comunidades, ....), resultó una experiencia positiva que ayuda a asentar la conciencia colectiva de pertenencia a la Unidad Pastoral.

En diversos momentos participaron especialmente niños y acompañantes ( familias, educadores, catequistas). En la homilía Joserra explicó y presentó de una manera abreviada los retos que nos hemos planteado para este curso : pastoral de 0 a 6 años, ofertas de acompañamiento en la fe para jóvenes y adolescentes, reforzamiento de la comisión de liturgia y afianzamientode Cáritas.



Tras la eucaristía, compartimos mesa y mantel en los salones parroquiales en un ambiente multitudinario y agradable.


En definitiva, una jornada interesante, de las que dejen un buen sabor de boca, y a falta de una evalución más sosegada y detallada, con la impresión de que ha merecido la pena.

viernes, 26 de octubre de 2007

A Dios no hay que moverle: es Él quien nos mueve


Selección de textos del libro "Fin del cristianismo premoderno",

de Andrés Torres Queiruga, Sal terrae, Santander 2000.


Necesitamos darle una vuelta completa al modo de concebir la relación de Dios con nosotros.

No es verdad que "Dios está en el cielo y tú en la tierra". Al contrario, Dios está siempre aquí entre nosotros. Está como iniciativa absoluta, siempre en acto. Hombre y mujer son, ante todo, íntima y radical pasividad. El movimiento fundamental, infalible y que no falla, es siempre el que va de Dios al hombre.

En la vivencia común y concreta, en el modo de predicar, rezar o celebrar la liturgia, e incluso en el modo de hacer teología, todo procede como si nosotros, los humanos, fuésemos los activos y los preocupados, los que tenemos que conquistar la salvación. Conquistarla ante un Dios "en el cielo", que teóricamente nos ama, pero que en la efectividad vivencial está más bien pasivo hasta que logramos moverle con nuestras súplicas, conquistarle con nuestras obras y sacrificios.

Es evidente que se impone una inversión radical. Dios no tiene que venir al mundo porque ya está siempre en su raíz más honda y originaria; no tiene que intervenir porque su acción es la que lo está sustentando y pro-moviendo todo; no acude e interviene cuando se le llama porque es Él quien desde siempre está convocando y solicitando nuestra colaboración.

Esto lleva a una ruptura de todo dualismo natural-sobrenatural, e incluso sagrado-profano. Puesto que todo viene de Dios, todo puede y debe ser vivido como acogida y afirmación de su acción creadora.

Desde un Dios que crea por amor, no tiene sentido pensar que el mal pueda venir -en cualquier modo que sea- de Él; sólo puede ser visto justamente como lo que se opone al dinamismo amoroso de su acción creadora. se opone no como impotencia de Dios, sino como límite de la criatura que, al ser finita, "no da más de sí"; es decir, resulta necesariamente carencial y, por lo mismo, deficiente y conflictiva.

Debe evitarse toda expresión que implique la imagen de un Dios que "estando fuera" entra con su acción en el mundo y que, previamente "pasivo", es movido por nuestros ritos u oraciones. El lenguaje habrá de esforzarse por traer a primer plano la absoluta iniciativa divina, que convierte en respuesta toda aparente iniciativa humana: Dios es quien ha suscitado ya la oración cuando ésta sube a nuestros labios (Rom 8,26); y ha promovido ya nuestra acción cuando empezamos a hacer algo (Jn 15,5). Contra todas las apariencias no somos nosotros quienes, llevando el peso originario del trabajo, solicitamos que Dios, hasta entonces quieto, se decida a ayudarnos: es Él quien, amor eternamente en acto, "trabajando siempre" desde la creación del mundo (Jn 5,17) nos convoca a nosotros -resistentes y pasivos aun en nuestras horas mejores- para que colaboremos en su obra.

Pedirle algo a Dios equivale a invertir todo el movimiento, situando la iniciativa del lado humano y la pasividad del lado divino. Objetivamente nuestro lenguaje de petición está alimentando, a saber, a) que Dios podría ayudar, pero -por los motivos que sea- no quiere; b) que, en el supuesto de que la petición haya sido "eficaz", quiere sólo algunas veces, ayuda a unos sí y a otros no. El resultado es en ambos casos funesto.

El mismo Jesús, sin embargo, practica y recomienda la oración de petición. Pero la intención directa y primordial no es la de exhortar a la "petición perseverante" sino a la confianza absoluta.

El regatear con Dios, el tratar de ganar su favor a cambio de algo, el buscar "intercesores", tiene una presencia masiva en la mayor parte de las oraciones.

A medida que madura la vida espiritual de una persona, las fórmulas de petición van disminuyendo de manera espontánea para dar paso a otras más positivas como la adoración, la alabanza, la acción de gracias, la expresión de la confianza, la apertura en el deseo y la acogida.

El cambio de lenguaje se expresa en el diálogo con un niño que aparece en una obra del escritor brasileño Pedro Bloch:

- ¿Rezas a Dios, pequeño?

- Sí, cada noche.

- ¿Y qué le pides?

- Nada. Le pregunto si puedo ayudarle en algo.

sábado, 20 de octubre de 2007

Mar cruel

Enviado por Luis Mari Gerrikagoitia.
Eskerrik asko

Algo puede tener que ver este "espectáculo" (¡!) con el Domund...
Bienaventurados, dichosos, "felices los que creen...", por lo menos en Dios; porque si ponen "su fe" en muchos de nosotros...



Para poder escuchar la música que acompaña al video, para la música de fondo del blog en la parte baja de la columna de la izquierda

Dichosos los que creen




«Necesitamos vivir simplemente
para que otros puedan
simplemente vivir»

Mahatma Gandhi

Las palabras de Jesús “Dichosos los que creen”, se han convertido en el lema de este año para la celebración el domingo, día 21 de octubre, del Día Mundial de las Misiones, el DOMUND. Este año Jose María Arieta-Aruanabeña se estrena en el cargo de Delegado de Misiones en nuestra Diócesis y en esta jornada quiere recordar a todos y cada unos de los 622 misioneros y misioneras vizcaínas que están ayudando a los más necesitados en los cinco continentes.

Si hay una jornada en la que se recuerde a todos los misioneros, ésta es sin duda alguna el DOMUND, un día en el que se celebra mundialmente la importancia de su labor al desprenderse de una vida cómoda para defender y salvar a aquellos más pobres entre los pobres. Durante esta semana, desde la Diócesis se han repartido los materiales del DOMUND por colegios y grupos de catequesis para la concienciación de cara a esta jornada, que recibe una de las respuestas más generosas de la Comunidad Cristiana tanto en lo económico como en otros aspectos.

lunes, 15 de octubre de 2007

Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza


En diciembre de 1992 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamaba el día 17 de octubre como Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Su objetivo promover una mayor conciencia sobre las necesidades para erradicar la pobreza y la indigencia en todos los países.

La pobreza constituye una violación de los derechos humanos y la negación de la dignidad humana. La lucha contra la pobreza es un elemento primordial de la paz en el mundo y del desarrollo sostenible. Una lucha que no es posible sin el fomento de la solidaridad entre los ciudadanos y del diálogo norte-sur.

La persistencia de la pobreza no es justificable ni inevitable. No es sino el reflejo del funcionamiento de los sistemas políticos y de los modelos económicos y sociales imperantes. La injusticia, la desigualdad, la discriminación, la violencia y la pobreza afectan a millones de personas.

Instamos al conjunto de la sociedad civil a que se rebele ante esta situación, porque sabemos que la pobreza puede erradicarse si existe la voluntad política para hacerlo, porque se dispone de recursos y tecnologías suficientes, porque creemos con firmeza que otro mundo más justo, sostenible y más humano es posible, urgente y necesario.


Día 20, sábado

Acción de calle: con mesas informativas, música, comercio justo, zancos, juegos infantiles, teatro de calle, pancarta colectiva...

Explanada del Arriaga, Bilbao

11:00 - 14:00 horas

Organiza: Coordinadora de ONGDs de Euskadi, REAS, EAPN.



LOS POBRES TOMAN LA PALABRA
FERNANDO ACÍN
ZARAGOZA

(Publicado en ECLESALIA, 16/10/07)

En muchas de nuestras ciudades hay eventos programados con ocasión del Día Mundial de Erradicación de la Pobreza. Veinte años después del nacimiento de esta jornada, un año más, ciudadanos de todas las ideologías y creencias se unen y alzan su voz contra la exclusión y pobreza. Una sociedad no tiene derecho a proclamarse justa y democrática si no deja un sitio a cada uno, introduciendo a los más pobres en todos sus proyectos y acciones.

Esta fue la inquietud que movió el corazón de Joseph Wresinski (1917-1988), sacerdote francés, quien vivió la dureza de la miseria en su infancia y que desde los inicios de su ministerio se propone crear una colaboración con los más pobres en la que ninguno de ellos quedara a un lado y pudiera encontrar su sitio. A su llegada al asentamiento de chabolas de Noisy-le-Grand, en la periferia de París, en 1956, se propuso que esas personas tendrían que subir los peldaños del Palacio del Elíseo, de la ONU y del Vaticano, para ser escuchados donde los ciudadanos deciden su futuro. La sociedad debía de asumir sus responsabilidades. Entendió que la miseria es una creación humana y por ello, puede ser destruida. Cualquier ser humano, por pobre o desamparado que sea, puede levantar la cabeza y la fraternidad, justicia y amor toman cuerpo cuando se pone al pobre en el centro de nuestras vidas, ya que en palabras de Joseph, amar es querer que el otro sea más grande que uno mismo y, por tanto, querer recibir de él.

En 1968, año de agitación social en Francia por los sucesos de mayo, se redacta un manifiesto con las familias que resisten con todas sus fuerzas la condición indigna a la que se les somete, junto a voluntarios comprometidos en la lucha contra la pobreza que titularon “Un pueblo habla”. El padre Joseph, en adelante, llamará a este pueblo “Cuarto Mundo”, que atraviesa fronteras y siglos.

Siempre mantuvo la convicción de que el cristiano debía de volver la mirada hacia los más desfavorecidos. ¿Cómo se puede ir hasta el fondo del encuentro con el ser humano y no llegar, sin embargo, a los más abandonados? El reto que Joseph Wresinski lanza nos lleva hasta el extremo de nuestra propia humanidad, porque sólo con esa actitud interior podremos llegar al significado de la desesperación de los más pobres, sin lo cual no podríamos revelar al mundo su esperanza.

El 17 de octubre de 1987 reunió a más de cien mil personas en la concentración internacional de los defensores de los derechos humanos en la Plaza de las Libertades y de los Derechos Humanos de París, en el Trocadero. En ese lugar, Naciones Unidas proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948. Y el padre Joseph dio testimonio de las personas que sufren y combaten con valor y esperanza la miseria. El recuerdo permanente de este testimonio es la inscripción que se descubrió y que cuenta con réplicas en varias ciudades de todo el mundo: Defensores de los derechos del hombre y del ciudadano de varios países se reunieron en esta plaza para rendir homenaje a las víctimas del hambre, la ignorancia y la violencia. Reafirmaron su convicción de que la miseria no es una fatalidad. Y proclamaron su solidaridad con los que luchan a través del mundo para acabar con ella. Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria los derechos humanos son violados. Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado. (Padre Joseph Wresinski). Naciones Unidas instituyó oficialmente, desde 1992, esta jornada como Día Mundial de Erradicación de la Pobreza.

Su mensaje nos recuerda que los más pobres nunca han ganado realmente nada hasta que los demás seres humanos no se han unido auténticamente a ellos. Estas palabras que ese 17 de octubre escribió así lo afirman: Los más pobres nos esperan a la vuelta de la esquina. ¿Qué vamos a hacer? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: www.joseph-wresinski.org


viernes, 12 de octubre de 2007

Calendario curso 2007-2008


OCTUBRE
Celebración UP Sábado 27 a las 7,30 Covadonga
DICIEMBRE
Comienzo del Adviento Domingo 2
Celebración familiar de la Navidad Sábado 15 a las 6 María Reina
FEBRERO
Ceniza y comienzo de Cuaresma Miércoles 6
MARZO
Gesto diocesano Viernes 7
Charlas cuaresmales
Jueves Santo Jueves 20
Viernes Santo Viernes 21
Sábado Santo Sábado 22
Domingo de Resurrección Domingo 23
ABRIL
Comida Solidaria Domingo 6 Begoñazpi
MAYO
Pentecostés Domingo 11
Celebración diocesana final Domingo 18
JUNIO
Celebración UP final Jueves 5
Consejo UP

miércoles, 10 de octubre de 2007

Consejo de la Unidad Pastoral

El pasado 4 de octubre se reunió en los locales de la parroquia de Begoñazpi el Consejo de nuestra Unidad Pastoral. En dicho encuentro se aprobó el plan pastoral para el nuevo curso. Consta de cinco puntos. Tres de ellas se enmarcan dentro del desarrollo del tercer año del PDE. Bajo el lema “Pequeños y mayores en el camino de Emaús-Txiki eta haundi Emauserako bidean”, se trata de desarrollar la transmisión de la fe en la infancia y adolescencia en clave de acompañamiento. Desde el comienzo de nuestra andadura como UP hemos constatado una deficiencia importante en esta área de pastoral. Queremos aprovechar la oportunidad del PDE para afrontar el reto de dotarnos de una oferta digna en la transmisión de la fe de infancia y adolescencia. En base a ello, y de entre las acciones que se proponen en el PDE hemos escogido:

1. Proyecto de 0 a 6 años : “Instaurar el acompañamiento a las familias que bautizan a sus hijos e hijas, para facilitar la educación cristiana entre 0 y 6 años”.
Se encargará de ello el germen.
2. Itinerarios diversos de iniciación cristiana
3. Impulsar una oferta de Tiempo Libre cristiano a la preadolescencia
De estas dos últimas se encargará la Comisión para educación de la fe

Se completa la tarea para este curso con dos acciones de carácter organizativo de nuestra UP y que se plantearon en el anterior Consejo:

4. Lanzamiento y puesta en marcha de Cáritas en la UP
5. Reforzamiento de la Comisión de Liturgia



Celebración del inicio de curso

martes, 11 de septiembre de 2007

Cristianos lúcidos



JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Publicado en ECLESALIA, 05/09/07


Es un error pretender ser«discípulos» de Jesús sin detenerse nunca a reflexionar sobre las exigencias concretas que encierra seguir sus pasos, y sobre las fuerzas con que hemos de contar para ello. Nunca pensó Jesús en seguidores inconscientes, sino en personas lúcidas y responsables.

Las dos imágenes que emplea son muy concretas. Nadie se pone a «construir una torre» sin tomarse un tiempo para reflexionar sobre cómo debe actuar para lograr acabarla. Sería un fracaso empezar a «construir» y no poder llevar a término la obra iniciada.

El evangelio que propone Jesús es una manera de «construir» la vida. Un proyecto ambicioso, capaz de transformar nuestra existencia. Por eso no es posible terminar viviendo de manera evangélica sin detenerse a reflexionar sobre las decisiones oportunas a tomar en cada momento.

También es claro el segundo ejemplo. Nadie se enfrenta de manera inconsciente a un adversario que le viene a atacar con un ejército mucho más poderoso, sin reflexionar previamente si aquel combate terminará en victoria o será un suicidio. Seguir a Jesús es enfrentarse contra los adversarios del reino de Dios y su justicia. No es posible luchar a favor del reino de Diosde cualquier manera. Se necesita lucidez, responsabilidad y decisión.

En los dos ejemplos de Jesús se repite lo mismo: los dos personajes «se sientan» a reflexionar sobre las verdaderas exigencias, los riesgos y las fuerzas con que han de contar para llevar a cabo su cometido. Según Jesús, entre sus seguidores, siempre será necesaria la meditación, el debate, la reflexión. De lo contrario, el proyecto cristiano puede quedar inacabado.

Es un error en la Iglesia de Jesús ahogar el diálogo e impedir el debate. Necesitamos más que nunca reflexionar y deliberar juntos sobre la conversión que hemos de vivir hoy los seguidores de Jesús. No seguir trabajando como si nada pasara. «Sentarnos» para pensar con qué fuerzas hemos de construir el reino de Dios en la sociedad moderna. De lo contrario nuestra evangelización será una «torre inacabada».

miércoles, 15 de agosto de 2007

15 de agosto: Asunción de María



«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo habla prometido a nuestros padres - en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»

jueves, 28 de junio de 2007

Moverse



JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Publicado en ECLESALIA


Las primeras generaciones cristianas nunca olvidaron que ser cristiano es «seguir» a Jesús y vivir como él. Así de claro y sencillo. Por eso le da Lucas tanta importancia a tres dichos de Jesús.

A Jesús no se le puede seguir buscando seguridad, pues él «no tiene donde reclinar la cabeza». Para seguir a Jesús, hay que olvidarse de otras obligaciones pues lo primero es «anunciar el reino de Dios». A Jesús no se le puede seguir «mirando hacia atrás» pues quien le sigue así, «no vale para el reino de Dios».

«Seguir» a Jesús es una metáfora que los discípulos aprendieron por los caminos de Galilea. Para ellos significa en concreto: no perder de vista a Jesús; no quedarse parados lejos de él; caminar, moverse y dar pasos tras él. «Seguir» a Jesús exige una dinámica de movimiento. Por eso, el inmovilismo dentro de la Iglesia es una enfermedad mortal: mata la pasión por seguir a Jesús compartiendo su vida, su causa y su destino.

El instinto por sobrevivir en medio de la sociedad moderna nos lleva hoy a los cristianos a buscar seguridad. La jerarquía se afana por recuperar un apoyo social que va decreciendo. Las comunidades cristianas pierden peso y fuerza para influir en el ambiente. No sabemos «dónde reclinar la cabeza». Es el momento de aprender a seguir a Jesús de manera más despojada y vulnerable, pero también más auténtica y real.

En la Iglesia vivimos con frecuencia distraídos por costumbres y obligaciones que provienen del pasado pero no ayudan hoy a generar vida evangélica. Hay pastores que se sienten como «muertos dedicados a enterrar muertos». Es el momento de volver a Jesús y buscar primero el reino de Dios. Sólo así nos colocaremos en la verdadera perspectiva para entender y vivir la fe cristiana como quería él.

Pero quienes miran sólo para atrás, no valen para el reino de Dios. Cuando se ahoga la creatividad, se mata la imaginación evangélica y se controla toda novedad como peligrosa, se está promoviendo una religión estática que impide el seguimiento vivo a Jesús. Es el momento de buscar una vez más «vino nuevo en odres nuevos». Lo pedía Jesús.

domingo, 24 de junio de 2007

¿A quién seguimos?


JOSÉ ANTONIO PAGOLA

Publicado en Eclesalia

Los evangelios presentan un fuerte contraste entre la actuación de Juan y la de Jesús. La preocupación suprema de Juan es el pecado que está corrompiendo al pueblo entero; por eso se sale de la tierra prometida y marcha al desierto para predicar desde allí la conversión a Dios. Para Jesús, por el contrario, la primera preocupación es el sufrimiento de quienes son víctimas de esas injusticias y pecados; por eso deja el desierto y va visitando las aldeas de Galilea anunciando la Buena Noticia de un Dios que quiere una vida más humana.

La tarea de Juan es clara: denunciar los pecados, llamar a los pecadores a penitencia y ofrecer un bautismo de conversión y perdón; por eso lo llaman «Bautista», el bautizador. El quehacer de Jesús es diferente: cura a los enfermos, acoge a los pecadores y ofrece la salud y el perdón gratuito de Dios sin necesidad de bautizarse en el Jordán; por eso, lo llaman curador y amigo de pecadores.

El lenguaje del Bautista es duro y da miedo; habla de la «ira» de Dios que llega como un leñador blandiendo su hacha para cortar de raíz los árboles estériles; el pueblo ha de vivir preparándose para la llegada del juicio inminente de este Dios. Jesús, por el contrario, narra parábolas que jamás se le hubieran ocurrido al Bautista; el que llega es un Padre bueno y cercano, compasivo y perdonador. Su palabra despierta confianza y alegría. El pueblo lo ha de acoger ahora mismo creando una convivencia más justa, fraterna y compasiva.

El Bautista no hace gestos de bondad. No se compadece ante el sufrimiento: no se acerca a curar a los enfermos. No ve la marginación de los más desgraciados: no toca a los leprosos ni libera a los endemoniados. No se fija en los débiles: no abraza a los niños de la calle. No come con pecadores: vive encerrado en su vida solitaria del desierto. Jesús, por el contrario, se dedica a curar, liberar del mal, acoger, bendecir, perdonar. Lo suyo es introducir en la vida salud, perdón, paz, amistad, fraternidad.

¿De quién somos nosotros? ¿Seguimos al Bautista o a Jesús? ¿Somos «bautistas» o «cristianos»? ¿Nos hemos quedado en el precursor o vivimos acogiendo a Jesucristo?

domingo, 17 de junio de 2007

Final de curso


Nos aproximamos al verano y vamos concluyendo nuestras tareas y actividades. Hemos hecho balance y hemos puesto las bases para el nuevo curso. Es hora de agradecer lo vivido y recibido en el camino de construcción del Reino que intentamos poner rostro humildemente en nuestra Unidad Pastoral. Por ello celebraremos un encuentro de acción de gracias el próximo viernes 22 de junio a las 7 de la tarde en la parroquia de Sta. Mª de Iturribide. Posteriormente compartiremos el tradicional piscolabis con lo que aportemos cada uno.
Uda zoriontsua!
¡Feliz verano!

Aula Social y grupo de Paz y Reconciliación del sector


Organiza una mesa redonda bajo el tema Paz entre todos/Bakea denon artean. Tendrá lugar el martes 19 de junio a las 7,30 en los salones de El Karmelo

Mirada diferente



JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Publicado en ECLESALIA

La prostituta del pueblo interrumpe de pronto el banquete organizado por un fariseo para agasajar a Jesús. En cuanto la ve, Simón la reconoce y se pone nervioso. Conoce bien a estas prostitutas que se acercan al final de los banquetes en busca de clientes.

La prostituta se dirige directamente a Jesús. No dice nada. Está conmovida. No sabe cómo expresarle su agradecimiento y rompe a llorar. Sus lágrimas riegan los pies de Jesús. Olvidándose de los presentes, se suelta la cabellera y se los seca. Besa una y otra vez aquellos pies queridos, y, abriendo un pequeño frasco que lleva colgando de su cuello, se los unge con perfume.

El fariseo contempla la escena horrorizado. Su mirada de hombre experto en la ley sólo ve en aquella mujer una «pecadora» indigna que está contaminando la pureza de los comensales. No repara en sus lágrimas. Sólo ve en ella los gestos de una mujer de su oficio que sólo sabe soltarse el cabello, besar, acariciar y seducir con sus perfumes.

Su mirada de desprecio le impide, al mismo tiempo, reconocer en Jesús al profeta de la compasión de Dios. Su acogida y su ternura hacia esta mujer lo desconciertan. No puede ser un profeta.

La mirada de Jesús es diferente. En aquel comportamiento que tanto escandaliza al «moralista» Simón, él sólo ve el amor y el agradecimiento grande de una mujer que se sabe muy querida y perdonada por Dios. Por eso se deja tocar y querer por ella. Le ofrece el perdón de Dios. Le ayuda a descubrir dentro de sí misma una fe que la está salvando y le anima a vivir en paz.

Jesús no fue visto nunca como representante de la norma sino como profeta de la compasión de Dios. Por eso, en el movimiento de los que hoy tratamos de seguirle, no necesitamos «maestros» que desprecien a los pecadores y descalifiquen a los «profetas» de la compasión de Dios. Necesitamos cristianos que miren a los marginados morales, los desviados y los indeseables con los ojos con que los miraba Jesús. Dichosos los que están junto a ellos y ellas sosteniendo su dignidad humana y despertando su fe en ese Dios que los ama, entiende y perdona como nosotros no sabemos hacerlo.

domingo, 3 de junio de 2007

Breve memoria del curso 2006-2007



Siguiendo el hilo cronológico a lo largo del curso, las actividades realizadas en el marco de nuestra Unidad Pastoral han sido:

Asamblea de agentes de Pastoral Infantil y Juvenil
Realizada en noviembre de 2006 en el Colegio de Maristas. Asistencia y participación de todas las realidades de pastoral infantil y juvenil de la UP: catequistas, monitores de tiempo libre y responsables de pastoral de los colegios.
Objetivos: conocimiento y sentar las bases para una posible coordinación de la realidad educativa de la fe en la UP
A lo largo del curso se convoca un segundo encuentro para mayo, pero se suspende a última hora por previsión de escasa asistencia

Encuentro de oración de Adviento
Realizado en Covadonga a primeros de diciembre de 2006. Se siguieron los textos de adviento, presentados por distintas comunidades.

Rastrillo de Mª Reina
Celebrado dos días antes de navidad y dos días en enero. Participación de jóvenes de Mª Reina, Maristas, Iturribide y otros grupos

Misa de Nochebuena
Se convocó una unica celebración de Nochebuena para toda la UP en la parroquia de Begoñazpi

Iniciativa diocesana por la Paz
Llevada a cabo el sábado 3 de febrero. Por la mañana la convocatoria fue para los niños en Moyúa. Por la tarde lo fue para los adultos en la plaza de Santiago.

Asamblea de comunidades laicales y religiosas de la UP
Aunque la convoocatoria inicial fue el 13 enero, circunstancias sociopolíticas (convocatoria de una manifestación por la paz) obligaron a posponerla al 17 de febrero.
Tuvo lugar en el Colegio de Angeles Custodios. Asistieron miembros de todas las comunidades laicales y religiosas de la UP. Enmarcada dentro del objetivo diocesano de transmisión de la fe a los jóvenes. Objetivos: Conocimiento de las comunidades y reflexionar sobre la transmisión de la fe a jóvenes y adolescentes. Se comenzó con una dinámica de presentación de las comunidades. Se puso en común una reflexión previa sobre realidad, dificultades y retos en la transmisión de la fe a los jóvenes en nuestras comunidades. Se concluyó con un piscolabis.
Se pidió a las comunidades asistentes el envío de la reflexión por escrito para elaborar un documento de síntesis: solo tres comunidades respondieron al requerimiento.

Comida Solidaria
Este curso se realizó en la parroquia de Covadonga, en marzo. Se presentó el proyecto de hermanamiento de Covadonga con comunidades cristianas de Chiapas. Asistencia importante (100 personas de toda la UP). Como otras veces se contó con la presencia del coro infantil Txori Kantari de Mª Reina. Problemas con el catering: ninguno de los asistentes reclamó devolución del importe.

Charlas Cuaresmales
Realizadas durante tres días en Begoñazpi. El ponente fue Joserra Mendiola. Versaron sobre la última carta pastoral de los obispos vascos, “Vivir y comunicar el evangelio hoy”. La media de asistencia fue de unas 50 personas

Encuentro de oración de Cuaresma
Planteado como colofón de las charlas cuaresmales. Realizado en Begoñazpi.

Desde el punto de vista organizativo a lo largo del curso han ido funcionando regularmente las diversas comisiones: el germen de equipo ministerial y las comisiones de educación de la fe, de familias y adultos, y de liturgia.

sábado, 2 de junio de 2007

Vivir a Dios desde Jesús


JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Publicado en
ECLESALIA, 30/05/07

Los teólogos han escrito estudios profundos sobre la vida insondable de las personas divinas en el seno de la Trinidad. Jesús, por el contrario, no se ocupa de ofrecer este tipo de doctrina sobre Dios. Para él, Dios es una experiencia: se siente Hijo querido de un Padre bueno que se está introduciendo en el mundo para humanizar la vida con su Espíritu.

Para Jesús, Dios no es un Padre sin más. Él descubre en ese Padre unos rasgos que no siempre recuerdan los teólogos. En su corazón ocupan un lugar privilegiado los más pequeños e indefensos, los olvidados por la sociedad y las religiones: los que nada bueno pueden esperar ya de la vida.

Este Padre no es propiedad de los buenos. «Hace salir su sol sobre buenos y malos». A todos bendice, a todos ama. Para todos busca una vida más digna y dichosa. Por eso se ocupa de manera especial por quienes viven «perdidos». A nadie olvida, a nadie abandona. Nadie camina por la vida sin su protección.

Tampoco Jesús es el Hijo de Dios sin más. Es Hijo querido de ese Padre, pero, al mismo tiempo, nuestro amigo y hermano. Es el gran regalo de Dios a la humanidad. Siguiendo sus pasos, nos atrevemos a vivir con confianza plena en Dios. Imitando su vida, aprendemos a ser compasivos como el Padre del cielo. Unidos a él, trabajamos por construir ese mundo más justo y humano que quiere Dios.

Por último, desde Jesús experimentamos que el Espíritu Santo no es algo irreal e ilusorio. Es sencillamente el amor de Dios que está en nosotros y entre nosotros alentando siempre nuestra vida, atrayéndonos siempre hacia el bien. Ese Espíritu nos está invitando a vivir como Jesús que, «ungido» por su fuerza, pasó toda su vida haciendo el bien y luchando contra el mal.

Es bueno culminar nuestras plegarias diciendo «Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo» para adorar con fe el misterio de Dios. Y es bueno santiguarnos en el nombre de la Trinidad para comprometernos a vivir en el nombre del Padre, siguiendo fielmente a Jesús, su Hijo, y dejándonos guiar por su Espíritu.

jueves, 31 de mayo de 2007

Consejo de la Unidad Pastoral



El curso pastoral se acerca a su fin. Es hora de revisar lo realizado y de plantear nuevos retos para el próximo curso. Para ello, el jueves 14 de junio tendrá lugar el Consejo de la Unidad Pastoral en el lugar habitual (parroquia de Begoñazpi). Como colofón celebrativo tendremos un encuentro de oración el 22 de junio (viernes) en lugar por determinar, abierto a todas las personas de la UP que lo deseen.

lunes, 28 de mayo de 2007

José María Castillo deja los jesuitas


Harto de las presiones y descalificaciones del sector más conservador de la jerarquía, el teólogo jesuita José María Castillo ha pedido, a sus 78 años, dejar la Compañía de Jesús. Una solicitud que se le acaba de conceder, según la comunicación que estos días enviará el provincial de la Bética a todos los jesuitas de la región.
Castillo, uno de los más importantes teólogos de la Compañía, adscrito a la corriente de la Teología de la Liberación, deja de ser jesuita, según el canon 691. No es una exclaustración ni una secularización, sino una «petición de indulto», para que se le libere de los votos de pobreza y obediencia. Así, el teólogo se convierte jurídicamente en un cura «vago», según el canon 277. Un sacerdote que no depende jurídicamente de ningún obispo, pero que sigue siendo cura, obligado, por tanto, al celibato.
«Vago, libre y maleante para algunos», dice su amigo y teólogo Luis Alemán. «Castillo quiere recuperar su libertad para poder respirar, porque se asfixiaba. No tanto en la Compañía cuanto en el clima actual de la Iglesia española, en la que se siente perseguido por los obispos y los grupos más conservadores».
En 1988, Castillo fue castigado por Roma con la retirada de le venia docendi para poder dar clases en la Facultad de Teología de Granada. Pero siguió siendo santo y seña del sector más abierto de la Iglesia, al que ha alimentado con sus libros y sus posturas proféticas públicas.
Críticas vaticanas
Según Alemán, «las tres gotas que hicieron desbordar su vaso fueron la reciente admonición vaticana a Jon Sobrino, la negativa jerárquica a que publicase Espiritualidad para insatisfechos en la editorial Sal Terrae de los jesuitas, así como las continuas descalificaciones que recibía desde La linterna de la Iglesia, el programa de información religiosa de la COPE».
Entre los jesuitas se siente su marcha. «Sentimos que haya decidido separarse de la Compañía», dice la nota del provincial. Y la carta del rector de la Facultad de Teología de Granada le recuerda que en ella «tendrá siempre las puertas abiertas».
Como dice Alemán, «no se va rebotado contra la Compañía. Se va por higiene mental. Es un nuevo caso Boff. Como él, Castillo se ha visto tan presionado que ha decidido romper con todo por salvaguardar su libertad». ¿Un profeta menos o un profeta mejor? [Religión Digital]

martes, 15 de mayo de 2007

20 razones para prescindir de la televisión (o para verla un poquito menos ...)



1. Porque hoy en día la televisión sirve, principalmente, como vehículo para la difusión de los anuncios.

2. Porque la TV es casi totalmente dependiente de los ingresos por publicidad para su supervivencia.

3. Porque el producto que vende la TV no son sus programas, sino la audiencia, que no es más que mercancía para los propietarios de las cadenas y para las empresas anunciantes.

4. Porque las TV buscan producir programas que atraigan al mayor número posible de clase media consumidora, evitando los programas que, independientemente de que sean intelectualmente estimulantes o culturalmente enriquecedores, alejen a tales espectadores.

5. Porque la TV practica una forma de censura autoimpuesta en sus contenidos, con el fin de no ofender a los grandes anunciantes, evitando cuestiones y tratamientos que pudieran oponérseles.

6. Porque en los tiempos económicosque corren, de globalización y grandes fusiones empresariales, los medios de comunicación en general, y la TV en particular, pertenecen a la misma clase de intereses corporativos que los mayores presupuestos de anuncios.

7. Porque gracias a las políticas neoliberales imperantes, el poder de los anunciantes para controlar la TV apenas encuentra limitación en un Estado cada vez más débil y entregado al poder de las transnacionales.

8. Porque las programaciones televisivas sólo buscan acaparar audiencia y fomentar el consumismo, en lugar de primar el servicio público y la difusión de la pluralidad de ideas y culturas.

9. Porque TV y publicidad son cada vez más la misma cosa, ya sea bajo la forma de anuncios o bajo la ideologíasubyacente a programas y programaciones.

10. Porque de la identidad entre TV y publicidad se desprende la emisión de mensajes conservadores, desinteresados en modificar estereotipos, y reforzadores de los intereses de la élite económica y política que nos gobierna.

11. Porque en nuestra sociedad los receptores de TV están al alcance de todos, pero los estudios de TV están reservados a unos pocos.

12. Porque el actual modelo televisivo defiende y sustenta el principio de “dar al público lo que quiere”; afirmación tan alejada de la realidad como la que tratara de justificar el sistema hiperconsumista “porque hay que dar al consumidor lo que demanda”.

13. Porque, en gran parte gracias al actual modelo televisivo, un pequeño grupo de fabricantes, distribuidores, vendedores y agencias de publicidad tiene el poder de dirigir los hábitos de consumo del público.

14. Porque el sistema capitalista actual en buena parte se sostiene gracias a que los valores en que se apoya (la acaparación de bienes como única vía de satisfacción, la feroz competencia para lograrlos como único objetivo en la vida, el desigual reparto de la riqueza) son constantemente difundidos, reforzados y amplificados a través de los programas y los anuncios de la TV.

15. Porque la fuerza del capitalismo está en el control que ejerce sobre los medios de comunicación, y en especial la TV, que junto con el sistema educativo, le permiten establecer un asentimiento prácticamente universal de su legitimidad.

16. Porque debido a sus características (espectacularidad, rapidez, lenguaje visual), la TV dificulta la decodificación consciente de los mensajes, el análisis y la reflexión; propiedad que convierte al medio televisivo en el más eficaz de los mass media) para persuadir, dirigir y convencer a los ciudadanos de que viven en el mejor de los mundos posibles.

17. Porque la información que nos transmite la televisión sobre los acontecimientos se selecciona por la espectacularidad de las imágenes y no por la importancia de los hechos.

18. Porque la TV sólo considera noticiaaquello que “interesa a la opinión pública”), sin querer reparar que la “opinión pública” está formada por los juicios y prejuicios de una élite de políticos, periodistas y empresarios empeñados en mantener el actual sistema socioeconómico.

19. Porque para la TV el 84% de la Humanidad(la parte empobrecida del Planeta) sólo existe en tanto en cuanto puede ofrecer material visual impactante en forma de masacres o de catástrofes, sin entrar a analizar sus causas y responsabilidades que implican al 16% restante (la parte enriquecida del Planeta).

20. Porque no siempre “una imagen vale más que mil palabras”: la imagen es esencialmente emotiva, la palabra reflexiva. Es más fácil manipular imágenes que palabras, de ahí el empeño de la TV por hacernos analfabetos teleadictos.

viernes, 11 de mayo de 2007

Un año de prórroga para el III Plan Diocesano de Evangelización


El Consejo Pastoral Diocesano acordó el sábado la prórroga de un año para el actual Plan Diocesano de Evangelización. La razón de esta prolongación es la de disponer de tiempo para asentar algunas de las iniciativas desarrolladas y no interferir o recortar plazos en el acento diocesano del próximo año que irá dedicado a infancia y preadolescencia.

El hilo conductor del tercer año del Plan será el de infancia y preadolescencia y bajo el lema “Pequeños y mayores camino de Emaús” supondrá la interacción de las delegaciones de Educación, Familia, Pre-adolescencia, Tiempo Libre y Catequesis. Actualmente la catequesis de infancia cuenta con cerca de 12.000 niños pero se constata un drástico descenso en quienes continúan tras la Primera Comunión, que apenas superan el 20%.

Son acciones prioritarias para el próximo curso: instaurar el acompañamiento a las familias que bautizan a sus hijos e hijas; organizar periódicamente celebraciones de la familia con especial esfuerzo en la actualización y adaptación del lenguaje” o configurar equipos de Pastoral en los centros de la escuela católica entre otras.
Se trata de realizar por parte de la comunidad adulta un proceso de toma de conciencia sobre la realidad de la transmisión de la fe a los niños, niñas y preadolescentes en los distintos espacios de la comunidad: familia, escuela y parroquia, para abrir cauces y poner en marcha algunas de estas iniciativas de iniciación a la fe y de acompañamiento a quienes están siendo cauce de transmisión.
El I Plan de Evangelización se llevó a cabo entre los años 1990 y 1995, el II comenzó en el año 1998 y se extendió hasta el 2003 y el plan actual, que comenzó en el 2005 finalizará, tras la prórroga aprobada el sábado, en el 2009. Este modo de planificar las tareas pastorales en nuestra diócesis arrancó con la Asamblea Diocesana en el año 1984 y durante sus 3 años de desarrollo se sentaron las bases para el actual funcionamiento diocesano.

viernes, 27 de abril de 2007

Dios no está en crisis



JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Publicado en ECLESALIA, 25/04/07

Es más frecuente de lo que pensamos. Los creyentes decimos creer en Dios, pero en la práctica vivimos como si no existiera. Éste es también el riesgo que tenemos hoy al abordar la crisis religiosa actual y el futuro incierto de la Iglesia. Vivir estos momentos de manera «atea».

Ya no sabemos caminar en la «presencia de Dios». Analizamos nuestras crisis y planificamos el trabajo pensando sólo en nuestras posibilidades. Se nos olvida que el mundo está en manos de Dios, no en las nuestras. Ignoramos que el «Gran Pastor» que cuida y guía la vida de cada ser humano es Dios.

Vivimos como cristianos «huérfanos» que han perdido a su Padre. La crisis nos desborda. Lo que se nos pide nos parece excesivo. Es imposible perseverar con ánimo en una tarea, cuando no se ve el éxito por ninguna parte. Nos sentimos solos y cada uno se defiende como puede.

Según el relato evangélico, Jesús está en Jerusalén comunicando su mensaje. Es invierno y, para no enfriarse, se pasea por uno de los pórticos del templo, rodeado de judíos que lo acosan con sus preguntas. Jesús está hablando de las «ovejas» que escuchan su voz y le siguen. En un momento determinado dice: «Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre».

Según Jesús, «Dios supera a todos». Que nosotros estemos en crisis, no significa que Dios está en crisis. Que los cristianos perdamos el ánimo, no quiere decir que Dios se haya quedado sin fuerzas para salvar. Que nosotros no sepamos dialogar con el hombre de hoy, no significa que Dios ya no encuentre caminos para hablar al corazón de cada persona. Que las gentes se marchen de nuestras Iglesias, no quiere decir que se le escapen a Dios de sus manos protectoras.

Dios es Dios. Ninguna crisis religiosa y ninguna mediocridad de la iglesia podrán «arrebatar de sus manos» a esos hijos e hijas a los que ama con amor infinito. Dios no abandona a nadie. Tiene sus caminos para cuidar y guiar a cada uno de sus hijos, y sus caminos no son necesariamente los que nosotros le pretendemos trazar.

miércoles, 25 de abril de 2007

2º encuentro de agentes de pastoral infantil y juvenil de la Unidad Pastoral (SUSPENDIDO)


por Ibon Alonso
(Coordinador de la Comision de educación en la fe de la UP)

En el mes de noviembre, desde la comisión de educación en la fe de la UP convocamos un primer encuentro de agentes de pastoral (catequesis, adolescentes, jóvenes) en los locales del colegio marista El Salvador. En aquella ocasión el objetivo era que estas personas comenzaran a conocerse y, por otro lado, aprovechar para recoger sus puntos de vista sobre cómo podríamos iniciar el trabajo en común dentro de la unidad en sus ámbitos de acción pastoral: necesidades, posibilidades, coordinación, disponibilidad, etc. Pretendíamos que fueran ellos mismos quienes, como protagonistas de la labor evangelizadora entre los más jóvenes, establecieran los puntos de partida. Aunque no surgieron propuestas concretas, la valoración general fue muy positiva y todos los asistentes se mostraron de acuerdo en hacer cosas juntos y mantener la relación allí iniciada.





viernes, 20 de abril de 2007

Carta al obispo Rouco de una feligresa de Madrid


Me ha llegado por e-mail esta carta que no me resisto a darla a conocer

Carta a mi Obispo Antonio María Rouco

Madrid, 11 de abril del 2007

Muy Sr. mío: Con el corazón de pascua, pero algo agitada porque últimamente mis amigos ateos están muy interesados en los “ecos de sociedad” de mi iglesia y también porque, como usted, ando preocupada por la marcha de nuestra familia religiosa, le comparto algunos de mis temores.

Soy de la generación que conocí a un Dios lejano, controlado por los expertos, que manipulaba conciencias, atemorizaba al personal y nos dividía en buenos y malos. Ese Dios que olía a incienso, a confesionario, a reclinatorio, a oscurantismo, a indulgencias, a velo y devocionario, a lejanía, a ojo controlador, a sacrificios para conseguir la santidad y a convertir el cuerpo y al sexo opuesto en enemigo mortal. Más tarde tuve la suerte de descubrir al Dios de Jesús, sencillo, sin oropeles ni distancias, que llamaba a unos a dejarlo todo y a seguirle, en la vida religiosa y a otros a seguirle en la vida familiar, pero que invitaba a todos a la igualdad, a la fraternidad y a la felicidad. Este Dios que nos unía, se volvía cercano, rompía distancias, púlpitos y oropeles democratizaba la vida y nos puso en marcha hacia la construcción del Reino de Dios, es decir, la gran familia humana.

Toda mi juventud estuvo dinamizada por ese Espíritu de Dios que nos invitaba a ser luz del mundo y sal de la tierra y nos impulsaba a ser adultos, maduros y a vivir la pasión por la Vida en abundancia, con una preferencia clara por los pobres y los necesitados. Todo esto lo íbamos descubriendo junto a “curas y monjas” que habían hecho una opción radical por entregar su vida a Dios y nos contagiábamos juntos del estilo de vivir de Jesús, de la vivencia de la oración y la celebración en nuestras vidas, como alimento fundamental para mantenernos coherentes y creyentes. Formábamos comunidades y dinamizábamos las parroquias y los barrios, nos comprometíamos en la vida pastoral y social y aprendimos a tratar a Dios de tú y a sentirnos personas habitadas, en vez de hablarle de vuecencia y de adorarle en los altares. Procurábamos que donde estuviéramos hiciéramos presente a Dios y que en los demás también le viéramos a El.

El Concilio Vaticano II fue el motor de este cambio que veíamos coincidía absolutamente con el mensaje del evangelio, por lo que fueron tiempos de ilusión, de aseguramiento en la fe, de opciones y compromisos fuertes con la iglesia y con la sociedad. En el trabajo, en el ocio y en el entorno procuramos ser levadura en la masa y ayudar a la gente a apasionarse por Jesús y su mensaje y a sentir a Dios como el motor de sus vidas. En nuestras familias se vivió la fe con pasión, siempre acompañados por esos religiosos que caminaban con nosotros al unísono, en igualdad y cercanía, enriqueciéndonos mutuamente social y espiritualmente. Nuestros hijos gozaron el privilegio de una fe fuerte, compartida con la comunidad cristiana, celebrada y orada en la parroquia, con unas catequesis cuidadas, (no recuerdo si eran homologadas o no), vividas de forma que los adultos fuéramos contando a los niños y jóvenes lo que representaba Dios en nuestra vida, como tesoro y como fermento y así han ido pasando los años.

Estos chicos se han ido haciendo mayores y resulta que la iglesia que les queda no les sirve porque han desaparecido los aires frescos de aquel concilio y han resucitado los sagrarios dorados, los barrotes alrededor del altar, las genuflexiones, las exposiciones del Santísimo, las palabras complicadas, la lejanía de los “sacerdotes”, (que vuelven a vestirse distintos y a gustar ser tratados de usted), los PERDONAATUPUEBLOSEÑOR, ese que está eternamente enojado y que nada tiene que ver con el Padre del hijo pródigo…

Y no les sirve, ni nos sirve esta iglesia, porque no coincide con el Jesús del evangelio, ese que se juntaba con todo tipo de gente, que era un hombre normal y corriente, que sólo se diferenciaba en su manera de amar, que se acercaba a los distintos, que celebró una cena con sus amigos, y así les enseñó cómo había que tratarse; porque comer juntos es señal de igualdad y de cercanía. Además, les demostró cómo tenían que servir a los demás, lavándoles los pies, para que quedara bien claro que, el que quiera ser el primero, no tenga que ser el que más títulos tenga, ni más efectos especiales lleve puestos, ni marque más distancias…

Porque Jesús hablaba el lenguaje de los sencillos y le entendía todo el mundo, utilizando parábolas, que es lo que comprenden los niños y los adultos y no hay que tener estudios para acoger su mensaje, pero en cambio cuando en nuestra sociedad se oye hablar a mi iglesia, utiliza palabras frías, doctas, condenatorias, lejanas y sus modos son principescos, con exceso de pompa y glamour y eso le aleja de la gente sencilla, de los que buscan a Dios Padre, ese que nos quiere a todos como somos, que tiene un gran sueño para cada ser humano, sea pecador o no, frecuente su compañía o le desconozca, disfrute de saberse habitado o no haya oído en la vida hablar de El.

Yo estoy, igual que usted, el pastor del rebaño al que pertenezco, preocupada por las ovejas alejadas, por las que no conocen a Dios, por las que le buscan en todos los sucedáneos y por las que creen que El es alguien que sólo quiere pillarnos en falta, nos infantiliza y nos convierte en borregos que no piensan. Yo también siento dolor por los que creen que a Dios hay que hacerle como a mi Caja de Ahorros, que si le presto dinero, me regala un juego de sartenes… y por eso le repiten rutinariamente palabras para atesorar méritos, sin saber que Dios solo es una gran historia de amor gratuito, pronunciada en individual y en general, un Amor que nos envuelve a todos y nos dinamiza para ser cada uno el mejor ser humano posible y además hermano de todos los demás; simplemente eso, sin tener que adorarle en estatuas, ni comprarle con oraciones prefabricadas que se convierten en beneficios posteriores.

Yo le propongo, como oveja de su rebaño, que nos deje a las 99, que estamos seguras y salga corriendo a buscar a la que está perdida, a la que anda por ahí creyendo que Dios está en los ídolos del dinero, el trabajo, el poder, el prestigio o el “que siempre se ha hecho así”… También podría organizarnos y darnos pistas a las ovejas para que, con misericordia infinita, sepamos acoger a la perdida, a la preferida de Dios, a la que sufre, de forma que nunca condenemos a los que viven de forma diferente, como los separados, los homosexuales, los “recasados”, los…

No nos conocemos, aunque le nombro a usted con mucha frecuencia, cada vez que pedimos en las eucaristías por nuestro obispo Antonio María, y entonces aprovecho para decirle a Dios que abra sus ojos de buen pastor, para que vea con empatía a sus ovejas del año 2007, como son y como sienten, diferentes a las de generaciones anteriores, para que no les eche la bronca, cual madrastra regañona, sino que le haga brotar ternura y comprensión para hablarles como la madre que acoge a todos sus hijos, pero, de reojo, presta más atención a los más pachuchos.

Sé que andan las altas jerarquías trajinando con el tema de si se comulgó con rosquillas o si se celebró en vaqueros. Yo no sé muy bien cómo iría vestido Jesús en la última cena, pero seguro que El no le dio mucha importancia… se fijaba en otros detalles,… ni siquiera en si el pan era de trigo o no, porque entonces no podía tener amigos celiacos, ya que aún no se había descubierto la alergia al gluten pero, estoy segura de que, si El anduviera camuflado en sus reuniones, minimizaría esas pequeñas cosas que se han producido en un barrio en el que se celebra la fe entre pobres y marginados y pondría más énfasis en frenar el conservadurismo que se ha despertado, la recuperación de oros, pompas y rutinas litúrgicas, la vuelta a canciones obsoletas, que hoy no dicen nada, la rigidez de formas que alejan y aburren a tantas personas. El nos haría ser sensibles a la trágica indiferencia religiosa que estamos provocando y a la huída de los que no encuentran su sitio entre nosotros, para que generosamente saliéramos a su encuentro a llevarles la buena noticia liberadora y plenificante de saberse hijos de Dios, amados hasta el extremo.

Aunque siento pudor al escribirle esta carta, lo hago desde el sentido de la responsabilidad, porque me siento iglesia y porque creo que es algo que vamos construyendo entre todos, con la ayuda de Dios, que va trabajando en lo secreto y ha conseguido que después de dos mil años sigamos sintiéndonos sus hijos. Desde hoy oraré con más cariño por su tarea pastoral, con el deseo de que unos y otros aprovechemos las dificultades para crecer, sin perder energía en resentimientos ni reproches sino dejando fluir la positividad, la bondad y el espíritu conciliador de Jesús que nos impulsa a aportar cada uno lo mejor que tengamos para construir esta familia de los hijos de Dios. Un saludo

Mari Patxi Ayerra, una cristiana de Madrid

viernes, 13 de abril de 2007

En favor de "los/as sin techo"


El próximo fin de semana celebraremos en toda Bizkaia la Campaña por las personas sin hogar. La plataforma BESTE BI, de entidades por la inclusión residencial y a favor de las personas sin hogar, de la que Cáritas forma parte, ha organizado la campaña, “Otra cuidad es posible” para sensibilizar a la sociedad y denunciar la situación de este colectivo. Y han decidido sumarse, en esta ocasión, a la que Cáritas realiza cada año.
Casi dos mil (1.883) personas sin hogar han sido atendidas en los diferentes centros de la red del País Vasco, por lo que la cifra total de personas sin hogar es superior. Son personas sin vivienda donde residir, que viven una situación de desarraigo, sin lazos familiares, sociales y afectivos. Sin apoyos personales ni sociales, son sensiblemente más vulnerables frente a las dinámicas y situaciones que presenta la realidad actual.
El Evangelio está repleto de escenas en las que nos muestra a Jesús cercano a estas personas y generando procesos de liberación de prejuicios y barreras, tanto en ellas como en las que les rodean.
La celebración de la Eucaristía en una comunidad cristiana que ignora esta realidad, resulta fragmentada, como dice Benedicto XVI en su encíclica ‘Deus Caritas est’. Esta celebración dominical la podemos convertir en una oportunidad para hacer realidad la dimensión de la caridad de nuestra fe, para dotarla de coherencia. El potencial evangelizador que posee el compromiso de la comunidad cristiana con la justicia social y la acogida a personas en desventaja, es una excelente estrategia para la transmisión de la fe a jóvenes y adolescentes.

miércoles, 11 de abril de 2007

Desaprender. Reinaugurar la vida


Publicado en ECLESALIA, 10/04/07
Desaprender la guerra, realimentar la risa,
deshilachar los miedos, purificar la brisa.
Anteponer lo ajeno,
curarse las heridas

Desconvocar el odio, desestimar la ira,
Rehusar usar la fuerza, rodearse de caricias,
Reabrir todas las puertas, rendirse a la Justicia.
Rodearse de caricias.

Rehabilitar los sueños, penalizar las prisas, indemnizar al alma,
sumarse a la alegría.

Humanizar los credos, sitiar cada mentira,
adecentar la Tierra, reinaugurar la Vida.

Sumarse a la alegría, reinaugurar la Vida

martes, 10 de abril de 2007

Subsidios litúrgicos para el tiempo pascual


En la web diocesana podeis descargar los subsidios litúrgicos para el tiempo pascual en euskera y en castellano.
Tambien en la web de la diocesis de Donosti tienen subsidios en euskera y en castellano
En cualquier caso feliz tiempo de Pascua.

domingo, 8 de abril de 2007

Pascua 2007, ¡ES LA HORA DE LA VIDA NUEVA! ZORIONAK!



Es la hora de entrar en la noche sin miedo,
de atravesar ciudades y pueblos,
de quemar lo viejo y comprar vino nuevo,
de creer en medio de la oscuridad y los truenos.
¡ES LA HORA DE LA VIDA NUEVA!

Es la hora de levantarse del sueño,
de salir al balcón de la vida,
de mirar los rincones y el horizonte,
de asomarse al infinito aunque nos dé vértigo,
de anunciar, cantar y proclamar.
¡ES LA HORA DE LA VIDA NUEVA!

Es la hora de romper los esquemas de siempre,
de escuchar las palabras del silencio,
de cerrar los ojos para ver mejor,
de gustar su presencia callada,
de andar por los desiertos.
¡ES LA HORA DE LA VIDA NUEVA!

Es la hora de despertar al alba,
de descubrir su presencia entre nosotros,
de iniciar caminos nuevos,
de andar en confianza,
de pasar a la otra orilla.
¡ES LA HORA DE LA VIDA NUEVA!

Es la hora de confesar la vida,
de hablar poco y vivir mucho,
de arriesgarlo todo apostando por Él,
de sentarse a la mesa y calentar el corazón,
de esperar contra toda esperanza.
¡ES LA HORA DE LA VIDA NUEVA!

Y ahora también es la hora
de seguir alimentando la semilla de la paz en nuestro pueblo
cuidándola, regándola y abonándola.
¡ES LA HORA DE LA VIDA NUEVA!

¡Es Pascua, el paso de Dios por nuestro mundo lavando las heridas,
sembrando esperanza,
levantando la vida,
llenando de semillas nuestras alforjas vacías

No está entre los muertos


JOSÉ ANTONIO PAGOLA
(Publicado en ECLESALIA, 04/04/07)

«¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado». Según Lucas, éste es el mensaje que escuchan las mujeres en el sepulcro de Jesús. Sin duda, el mensaje que hemos de escuchar también hoy sus seguidores. ¿Por qué buscamos a Jesús en el mundo de la muerte? ¿Por qué cometemos siempre el mismo error?

¿Por qué buscamos a Jesús en tradiciones muertas, en fórmulas anacrónicas o en citas gastadas? ¿Cómo nos encontraremos con él, si no alimentamos el contacto vivo con su persona, si no captamos bien su intención de fondo y nos identificamos con su proyecto de una vida más digna y justa para todos?

¿Cómo nos encontraremos con «el que vive», ahogando entre nosotros la vida, apagando la creatividad, alimentando el pasado, autocensurando nuestra fuerza evangelizadora, suprimiendo la alegría entre los seguidores de Jesús?

¿Cómo vamos a acoger su saludo de «Paz a vosotros», si vivimos descalificándonos unos a otros? ¿Cómo vamos a sentir la alegría del resucitado, si estamos introduciendo miedo en la Iglesia? Y, ¿cómo nos vamos a liberar de tantos miedos, si nuestro miedo principal es encontrarnos con el Jesús vivo y concreto que nos transmiten los evangelios?

¿Cómo contagiaremos fe en Jesús vivo, si no sentimos nunca «arder nuestro corazón», como los discípulos de Emaús? ¿Cómo le seguiremos de cerca, si hemos olvidado la experiencia de reconocerlo vivo en medio de nosotros, cuando nos reunimos en su nombre?

¿Dónde lo vamos a encontrar hoy, en este mundo injusto e insensible al sufrimiento ajeno, si no lo queremos ver en los pequeños, los humillados y crucificados? ¿Dónde vamos a escuchar su llamada, si nos tapamos los oídos para no oír los gritos de los que sufren cerca o lejos de nosotros?

Cuando María Magdalena y sus compañeras contaron a los apóstoles el mensaje que habían escuchado en el sepulcro, ellos «no las creyeron». Éste es también hoy nuestro riesgo: no escuchar a quienes siguen a un Jesús vivo.

lunes, 2 de abril de 2007

Ni salvados, ni redimidos

JAIRO DEL AGUA, jairoagua@orange.es

(Publicado en ECLESALIA)

Durante siglos nos han enseñado que el pecado del hombre causó una ofensa infinita a Dios. Siendo el hombre un ser limitado, no podía reparar esa ofensa infinita. Era preciso alguien infinito para satisfacer el honor de Dios. Por otro lado, al haber sido cometida la ofensa por el hombre, tenía que ser reparada por un hombre. Eso explica que Jesús (Dios y hombre) se encarne, muera y merezca con su muerte (sacrificio con valor infinito por tratarse de un ser infinito) la reconciliación con Dios. Al quedar pagado el justiprecio por todos nuestros pecados, quedamos redimidos y los cielos abiertos.

Se me ponen los pelos de punta al recordar esta nefasta doctrina que ha durado casi diez siglos, ha denigrado el rostro de Dios revelado por Cristo y ha causado tanto temor. Bajo ella laten los conceptos de "culpa" y "expiación" judaicos de los que estaba impregnado San Pablo y con los que, a veces, contamina sus cartas. La superada "interpretación literal" de la Escritura nos permite ahora distinguir el diamante (palabra de Dios) de los defectos causados por su tallador (el escritor sagrado).

En el siglo XI San Anselmo, influido por la literalidad de la Escritura y el ambiente feudal de su época, escribió la teoría de la redención que he resumido. La recogió después Santo Tomás y se ha ido trasmitiendo por generaciones. Ahora los teólogos la rechazan pero no se hace lo necesario para borrar del subconsciente colectivo esa trágica teoría. Cuando se descubre un error, lo recto es corregirlo inmediatamente. Sin embargo, nuestra Liturgia sigue lastrada por esas falsedades, como algunas predicaciones de sacerdotes u obispos. Me duele la falta de celo, el inmovilismo, la ausencia de conversión (rectificación). Me duele que al Pueblo de Dios no le lleguen las luces nuevas y la liberación del error y del temor. Aunque comprendo la pesada inercia de los siglos.

Los humanos somos expertos en construir torres de Babel con el pensamiento, en hacer encaje de bolillos con nuestra razón. El error surge al apartarnos de la realidad, al barajar fantasmas. Esos cerebralismos, ese despegue de la realidad inscrita en el corazón y recogida en el Evangelio, nos dibujaron un "dios sádico" (al ras de los dioses mitológicos), capaz de desangrar a su hijo para darse a sí mismo una reparación. ¡Pero qué barbaridad! ¡Rechazo públicamente ese dios falso y esa redención mercantil!

Me adhiero al Padre revelado por Jesús en la parábola del hijo pródigo. Creo en el Dios Amor que no necesita para perdonar ni pagadores, ni justificadores, ni expiaciones, ni holocaustos, ni sacrificios. Mi Dios es fina lluvia templada que se derrama constantemente sobre sus sedientas criaturas. Es el calor que necesita mi piel, la luz que ansían mis ojos, la música que sosiega e inunda mi ser. Es el perfumado horizonte de flores que busca mi corazón. Es la Felicidad plena que creó al hombre para hacerle partícipe de su felicidad. Es pura Gratuidad que no espera respuesta, sólo anhela que su regalo haga feliz al otro. No hay precios que pagar, no hay expiaciones que colmar.

¿Entonces, la venida de Cristo para qué? Para que no perdamos el regalo. Para que no mendiguemos comida de cerdos teniendo un Padre millonario. Dios nos creó libres "a su imagen y semejanza" pero elegimos emplear ese don contra nosotros mismos. Huimos de nuestra humanidad y nos convertimos en alimañas ("homo homini lupus"). Contagiamos nuestras erradas decisiones a las generaciones siguientes. Y nos fuimos hundiendo en la violencia, el temor, la oscuridad y la desesperación. El Amor gratuito de Dios no podía quedar indiferente y decidió "recrearnos", enseñarnos a ser humanos. Para eso viene el Hijo del Hombre, el modelo, para devolvernos nuestra identidad y, con ella, el mapa de la felicidad. Lo dice Juan maravillosamente: "Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único, para que quien crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn. 3, 16). Creer significa confiar, seguir, adherirse a la persona y al mensaje. Tener vida significa crecer, realizarse, avanzar hacia la felicidad para la que fuimos creados. Por eso la salvación no está en la cruz, sino en el diario seguimiento del Salvador:"Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn. 14, 6).

¿Y la pasión y muerte? Es nuestra respuesta ciega al que viene a ayudarnos. Lo cuenta el mismo Jesús en la "parábola de los viñadores homicidas" (Mt. 21, 33). No existe una cruz redentora querida por Dios. Él aborrece el sufrimiento de su Hijo y de sus hijos. Existe el horror de la cruz con la que aplastamos al Justo, al Bueno, al Pacífico, en contra de la voluntad de Dios, para proteger -terrible y vergonzante paradoja- la religión. (Los religiosos de hoy deberían meditar seriamente esta historia).

Ante nuestra libertad criminal, Dios pudo quitárnosla ("crees que no puedo pedir ayuda a mi Padre que me enviaría doce legiones de ángeles" Mt. 26, 53). Hubiese sido la destrucción del hombre porque sin libertad dejamos de ser humanos. Su obra creadora hubiese fracasado. La respuesta no fue fulminarnos sino enseñarnos. Y ahí entra la pedagogía del Crucificado: "vencer el mal con abundancia de bien". Ante la atrocidad de nuestra libertad deicida, Él certifica con su sangre los valores de su Mensaje: paz, amor, verdad, confianza, perdón, fortaleza, etc. La resurrección probará que esos valores, por los que Cristo se deja matar, son el camino del triunfo definitivo.

Desde entonces el Crucificado Resucitado es nuestro ejemplo, nuestro camino de realización. Y le llamamos Redentor porque nos redime del fracaso como seres humanos. Su dolor resucitado, además de refrendar el Mensaje, es consuelo y esperanza para los que sufren, en cualquier tiempo, bajo las garras del mal. "No tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma" (Mt. 10, 28).

El corazón maternal de Dios no puede renunciar a su deseo de hacernos felices. Ésa es la finalidad de la creación, de la encarnación y de la pasión. Ése es el regalo de su Gratuidad. Quien estúpidamente lo rechaza en esta vida tendrá que rehabilitarse en la otra, tendrá que hacer la dolorosa gimnasia de convertirse en humano, o sufrir indeciblemente al darse cuenta de que rompió su décimo premiado ("allí será el llanto y el rechinar de dientes"). Porque la posibilidad de ser feliz está indisolublemente ligada a la naturaleza humana. Un perro podrá estar satisfecho pero nunca feliz. Nadie que renuncie a la "imagen y semejanza", inmersa en su humanidad, podrá encontrar la felicidad. Por eso la parábola del hijo pródigo -síntesis de todo el Evangelio- es una historia de gratuidad, libertad errada y felicidad recuperada ("volveré junto a mi Padre").

Hay dentro de mí un deseo inmenso, lector amigo, de que consigas tu redención, tu salvación, tu humanización. Tanto como deseo la mía. Ya sabes el Camino. No consientas que te cuenten cuentos.